Impresiones de Shadow of the Tomb Raider - El principio del fin

Shadow of the Tomb Raider

Shadow of the Tomb Raider, Acción

Lanzamiento: 

14-09-2018

Género: 

Acción, Aventura

Plataformas: 

PS4, Xbox One, PC
Publicado por el

Lara Croft vuelve para mostrarnos su último gran paso, la última fase de su transformación en la leyenda que todos conocemos; pero, ¿a qué precio?

Probablemente, uno de los secretos peor guardados de la historia del videojuego. Shadow of the Tomb Raider es una realidad que quedó patente el pasado 15 de marzo y que hoy, 27 de abril, ha vuelto a golpe de piolet para recordarnos el lanzamiento de la que aspira a ser la mejor entrega del reboot de la franquicia.

Tras un gran tiempo de silencio en cuanto a noticias y novedades, hemos podido probar un adelanto de este videojuego en una reciente visita a Londres. Ya hemos tenido una primera toma de contacto con una Lara Croft que cada vez recuerda más a aquella poderosa heroína que conocimos en la época de los 32 bits, pero que aspira a ir mucho más lejos.

Y para ello nos hemos ido a México, en su piel. A conocer los primeros pasos de la aventura con la que terminará de afianzar su presencia y destilar toda la esencia que define a Tomb Raider, con una protagonista que deja ver rasgos de una mayor madurez, una mayor letalidad y un mayor conocimiento; pero también con una aventurera que va a toparse con una encrucijada que cambiará por siempre tanto a ella como al mundo que la rodea.

Primero fue Tomb Raider, luego Rise of the Tomb Raider, y ahora comienza a asomar en la distancia Shadow of the Tomb Raider. ¿Qué podemos esperar de él? Más y mejor, con grandes dosis de los elementos que ya nos ha enseñado esta trilogía en los últimos años. Pero mejor os explicamos con más detalle a continuación, con estas impresiones que nos ha dejado la versión que hemos probado.

Shadow of the Tomb Raider parte del deseo de venganza de Lara Croft. Tras la muerte de su padre, tiempo ha, la protagonista sigue en busca de la Orden de la Trinidad, la organización que arrebató la vida a su progenitor. Para ello se traslada a México, siguiendo el rastro de los que apuntan a ser su mandamases; pero lo que no sabe es que eso es solo el comienzo de algo mucho más grande.

El nuevo tráiler lo deja ver, y la información mostrada en los últimos días ya lo adelantaba. Mientras nuestra aventurera, en una versión de sí misma que, tal y como nos aseguran, mostrará a “una Lara como nunca antes habíamos visto>”, trata de acabar con esta antigua organización, avanza también en unas investigaciones que desembocan en algo peligroso para la humanidad: el apocalipsis.

Su misión ya no es solo dar caza a los asesinos de su padre, también es evitar que el fin del mundo tenga lugar según lo establecido por los mayas. Esto, a la larga, terminará de forjar su carácter aún más. Ya no es una chica inocente que se lamenta por haber matado a alguien. Ahora es más fuerte, mucho más segura de sí misma e infinitamente más letal.

Y todo esto es algo que se notará durante el juego, como también algo que hemos podido notar en nuestra partida. La joven y experimentada Croft ya sabe aprovechar mucho mejor el entorno que le rodea y, aunque mantiene sus movimientos más representativos, goza de un abanico de posibilidades mucho mayor al de antaño.

Lo hemos visto, y lo hemos notado. La sección que jugamos partía de una localidad mexicana en la que se está celebrando el Día de los Muertos (2 de noviembre). Ahí, y siguiendo la pista de la Orden de la Trinidad, nuestra protagonista aparece junto a Jonah, alguien que ya se ha convertido en un aliado más que importante en todas sus desventuras y aventuras.

Tras descubrir la solución a un acertijo cuya respuesta consideraban errónea, comienza a seguir la pista del que parece ser el líder de esta orden y acaba topándose con unas excavaciones en las que hace un interesante y peligroso hallazgo del que no vamos a hablar, pero que apunta a ser la gran clave de todo el juego. Toda esta sección aprovecha para repasar todo el repertorio de movimientos de nuestro personaje, pero también para presentar algunos nuevos.

De esta forma, comenzamos moviéndonos por una pequeña localidad repleta de velas y personas reunidas frente a los restos de sus familiares, con las que charlar y sacar algún posible dato de interés (al parecer, el factor social va a ser bastante importante en el juego), y acabamos en una gruta subterránea a la que siguió un tiroteo y una de esas escenas que en las que pasa de todo y a la vez no sabes qué ocurre, esas que han acabado siendo tan populares en esta nueva trilogía. Sí, hemos tenido mucho de puzles relacionados con palancas y manivelas, mucho salto y escalación con dos piolets en nuestras manos y por supuesto una buena ración de disparos y explosiones.

Un cóctel muy presente a lo largo de la IP, pero al que tenemos que añadir el sigilo y, sobre todo, las secciones bajo el agua. Lo que hemos probado de Shadow of the Tomb Raider conserva muchas mecánicas que podrían hacerlo pecar de excesivamente continuista; pero también nos ha mostrado algunas novedades que, sinceramente, nos han hecho tener ganas de más.

Las muertes sigilosas forman parte de lo que Eidos Montreal y Crystal Dynamics han denominado “Una con la jungla”. Si bien, las bajas sin hacer saltar las alarmas son algo que siempre ha estado presente en el reboot, ahora hay un énfasis mucho mayor en las coberturas para nuestra heroína. Podemos escondernos en la maleza, entre las enredaderas de las paredes y por supuesto en las sombras para acabar con cualquier amenaza de forma rápida y a veces brutalmente eficaz. Además, con una pulsación del stick analógico derecho se nos ofrecía directamente la información de los enemigos visibles para el resto y los que no, invitando aún más a seguir el sigilo.

La porción subacuática que probamos fue la que más despertó nuestra atención. Una vez seguimos el rastro de la orden y nos colamos en sus excavaciones, tuvimos que pasar algunos pasillos muy estrechos, como de costumbre, además de hacer varios saltos bastante apurados (con alguna que otra muerte). Pero, llegados a cierto momento, nos zambullimos por completo y vimos que hay más bajo el agua que de costumbre.

Las secciones submarinas ya no son una mera transición. Nos familiarizamos rápido con el manejo de Lara bajo el agua, aunque su patrón de controles, al igual que la interfaz, permanecen prácticamente inalterables; y a los pocos segundos ya estábamos buceando a toda prisa para llegar a una zona en la que coger algo de aire y seguir adelante. Por supuesto, esta parte no podía acabar de otra forma que no fuera con una secuencia de lo más angustioso, con la protagonista a punto de ahogarse tras el ataque de una morena y el paso por una gruta excesivamente angosta.

Que Lara Croft haya crecido y se haya convertido no significa que no volvamos a sufrir por ella. Por el momento, no parece que llegue a los extremos del primer Tomb Raider, pero secuencias como la del final de esta parte acuática nos vuelven a recordar que Croft, a la hora de pasarlo mal, sabe un rato.

Nos quedamos con las ganas de ver las novedades en el sistema de “crafteo”, aunque al menos hemos podido comprobar que se siguen manteniendo los secretos y ciertos caminos alternativos. La linealidad de lo que hemos jugado queda excesivamente patente, por eso nos alegró ver que salirse un poco del camino puede traer recompensas. Esperamos que, más adelante, el mundo de Shadow of the Tomb Raider se abra bastante más; sobre todo sabiendo que la selva se va a convertir en nuestro nuevo hábitat.

Y en cuanto a lo visual o sonoro, podemos asegurar que hemos probado el juego en la consola en la que probablemente luzca mejor. La versión jugada ha sido la de Xbox One X y, aunque hay algunos pequeños problemas a solventar de cara a la versión final, hemos visto también ciertos destellos de calidad en este ámbito que son bastante espectaculares. Ya no solo hablamos del genial aspecto de Lara o de sus enemigos. Los entornos, que son una de las grandes claves de un título como este, son genialmente ricos y detallados.

Sin darnos cuenta pasamos de la luz de las velas, de los tonos naranjas mezclados con los colores chillones de las rocambolescas y funestas catrinas, a los fríos azul y verde de la selva, al negro y al azul del oleaje marino en un acantilado o de la gruta subterránea. Sí, hemos jugado solo una porción, pero nos ha hecho desfilar por multitud de entornos distintos para demostrarnos el mismo que se ha volcado tanto en la variedad como en la calidad de estos. En este sentido, mejores sensaciones, imposible.