REPORTAJE

La belleza traducida en videojuego

La nueva obra de Fumito Ueda y Team ICO se ha hecho de rogar, pero al fin ha llegado. Y la espera ha merecido la pena. The Last Guardian es uno de los videojuegos más bellos y emocionales que se pueda recibir en cualquier catálogo de consolas y su propuesta promete quedarse en la retina por mucho más tiempo del que ha durado su desarrollo.

The Last Guardian. Esas tres palabras que conforman uno de los nombres que ha perdurado durante más tiempo en la industria del videojuego. Tiempo atrás, escucharlas era sinónimo de uno de los memes más extendidos en el sector, atormentado por la sombra de la cancelación que se le atribuyó durante varios años, debido al hermetismo de sus responsables al respecto. Sin embargo, 2016 ha sido el año elegido para recibir este nuevo título que inventa una fórmula maravillosa con el estilo inconfundible de Fumito Ueda y el estudio Team ICO.

Todo lo que se aprecia en la aventura destila esa magia especial que ya contenían ICO y Shadow of the Colossus. Un halo especial que convierte un producto audiovisual en un viaje único, cargado de emociones y elementos fantásticos que se fusionan con la realidad de un modo soberbio. El sello de la trayectoria del creativo japonés está presente en todo momento, durante el desarrollo del argumento, que comienza con la misma confusión que han tenido los jugadores durante 10 años y que no comienza a esclarecerse hasta bien entrado el juego. No vamos a profundizar demasiado en ello, puesto que es mejor descubrirlo por uno mismo.