Los periféricos de videojuegos más extraños

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Las compañías han llegado a tener ideas muy locas para hacer juegos, pero estas ya son el culmen.

A todos nos gusta que las compañías traten de innovar con sus videojuegos. Buscar nuevas formas de jugar, de entretener e incluso de contar historias son aquello que fomenta la creatividad en una industria que no deja de crecer y poner joyas sobre la mesa; pero en la que también hay lugar para proyectos que es mejor guardar en el cajón del olvido.

Hoy queremos dar un paseo por este cajón de sastre de las ideas que llegaron y se la pegaron e incluso de aquellas que se plantearon pero que, afortunadamente, jamás se hicieron realidad. Porque, aunque no lo parezca, hubo compañías que intentaron hacernos manejar una motosierra, o incluso introducir un mando de Wii de forma poco sútil en un peluche. Agarraos los machos, porque os traemos los periféricos más extraños y rocambolescos de los videojuegos.

 

Bebe-mote - Babysitting Mama (Wii)

Wii tiene el honor, o el deshonor, de contar con algunas de las propuestas jugables más extrañas del sector. La capacidad de ofrecer un control por movimientos disparó la imaginación de muchas compañías que intentaron ofrecer experiencias distintas a lo habitual, como también de acercarse a otro tipo de públicos. Babysitting Mama quería que tuviéramos un bebé en casa... con un Wiimote pegado a su espalda.

 

Motosierra - Resident Evil 4 (GameCube/PlayStation 2)

Ni sabemos de quién fue esta grandiosa idea, ni sabemos cómo diablos querían que jugásemos con algo así. El mando motosierra que lanzaron junto con el estreno de Resident Evil 4 tanto en GameCube como en PlayStation 2 es la antítesis de la ergonomía y la comodidad. Imagina entrar en una casa y toparte a alguien desenfundando una motosierra al grito de "Morir es vivir". Suena mal, pero peor aún son los calambres que podrían darte a las manos intentando coger... eso.

 

Maracas - Samba de Amigo (Dreamcast)

Con este periférico hemos de reconocer que tenemos una relación amor/odio. Estas maracas hacían incluso ruido al agitarse, aunque se podía silenciar si no querías acabar con los nervios de alguien, y su utilidad estaba totalmente centrada en disfrutar de la experiencia más realista con el videojuego rítmico Samba de Amigo. Funcionaban bastante bien e incluso conseguían situaciones la mar de divertidas con aquellos que se dejan la vergüenza en casa, el problema era conseguir encontrarlas.

 

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