OPINIÓN: El serio problema tras el pirateo de Nintendo Switch

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Mientras los miembros de la scene comienzan a celebrar el descubrimiento, NVIDIA debe hacer ejercicio de conciencia.

Nintendo Switch ya ha sido pirateada. No, no es una frase alarmista ni algo que busque llamar la atención con engaños. Poco después de que la más que popular consola híbrida de Nintendo cumpliera un año, varios hackers conocidos por su pasado en la scene y el homebrew hicieron saltar las alarmas de los de Kioto al revelar que habían conseguido hacer funcionar un sistema operativo alternativo en el hardware de los Joy-Con. Y no solo eso, el anuncio iba acompañado de una sentencia letal: no hay forma de evitar el pirateo.

Es una norma bastante habitual que las empresas de videoconsolas lancen actualizaciones de su firmware para, además de mejorar y arreglar ciertos fallos o incorporar nuevas funciones, aprovechar para ponerle la zancadilla a todos aquellos que se aprovechan de los huecos de la seguridad para colarse y permitir el uso de copias ilegales o cualquier tipo de software no oficial. Sin embargo, el hallazgo hecho con Switch no da lugar a esta posibilidad. Se trata de un problema en el hardware, de una puerta que se dejó abierta esperando a que nadie fuera capaz de verla, pero que evidentemente se ha convertido en un coladero.

Aunque no vamos a concretar el método al que se recurre, sí debemos señalar lo alarmante que resulta la facilidad de este. No hay que tener grandes nociones de hardware, ni tan siquiera de electrónica o de soldaduras, para conseguir reventar la seguridad de la consola y empezar a ejecutar código no oficial en ella. Y esto es algo que obliga a un servidor a mirar directamente a NVIDIA, con Nintendo en el rabillo del ojo, preguntando por qué.

Los autores del método aseguran que, antes de revelarlo de forma pública, contactaron con el más que popular fabricante ofreciéndole toda la documentación sobre el enorme fallo de seguridad del chipset Tegra X1, precisamente el que utiliza Nintendo Switch para poder funcionar. El procesador creado por esta empresa, el que forma una parte vital de las entrañas de la plataforma, es el que tiene abierta esa puerta de atrás de par en par mientras una tormenta hace que no deje de dar portazos, como pidiendo a gritos que alguien entre por ahí.

Viendo que no hay forma de remediarlo, NVIDIA no ha emitido ningún comunicado oficial ni se ha pronunciado, y Nintendo ha predicado con su ejemplo. Los de Kioto parecen haber movido la maquinaria para empezar a preparar una revisión de la plataforma que ponga fin a este problema, pero hay cerca de 20 millones de sistemas ya distribuidos, más los que estén por llegar en los próximos meses. Y, para colmo de males, esta plataforma no es la única afectada. Cualquiera dispositivo que cuenta con un chip Tegra X1 (en concreto el modelo T210) tiene ese mismo problema.

Y no nos referimos solo a dispositivos de juego como NVIDIA Shield Android TV, hablamos también de las plaacs NVIDIA Jetson o incluso los sistemas NVIDIA Drive, esos con los que la empresa quiere dotar de autonomía a los vehículos inteligentes. Sí, los coches autónomos también se pueden "piratear" debido a este garrafal error de diseño.

El afán por vulnerar la seguridad de una de las consolas más populares del momento ha sido lo que ha delatado este problema, pero es evidente que sus responsables ya lo sabían y, aún a sabiendas de lo que pasaba, decidieron seguir adelante tanto con la distribución como con la utilización en Switch y otros tantos entornos. ¿Por qué seguir pisando el acelerador cuando delante no hay más que un barranco?, ¿por qué quedar tan en evidencia a nivel público?

Hablamos de un gigante que ha querido taparse los ojos y seguir corriendo hacia adelante sin mirar qué pisa o por dónde va, que ha sido advertido del problema que había y que ha permanecido en absoluto silencio. Y lo mejor de todo, de un problema que aparece en el mismo año en el que otros dos titanes como son Intel y AMD han quedado en tela de juicio por llevar arrastrando un fallo de diseño desde hace muchísimos años.

Todo esto da que pensar. Por mucho que aseguren combatir por garantizar la seguridad de sus dispositivos, las grandes empresas no hacen más que caer en errores de cajón, en fallos de primaria que no deberían tener a estas alturas en las que se manejan. ¿Cómo puede ser posible que se tenga algo así y no se frene antes de que se propague más?

Uno no es un experto en marketing, pero es plenamente consciente de que para determinados sectores del público el hecho de que una consola sea fácilmente pirateable puede ser un gran aliciente para determinar la compra. De hecho, que las empresas que hay tras la plataforma saben de qué va el asunto es algo que cae por su propio peso; pero lo que realmente escama es ver cómo hay tantísimos dispositivos con este fallo tan absurdamente tonto extendidos por el mundo, como la prueba viviente de que sus responsables vieron el problema, pero decidieron mirar para otro lado pensando que nadie se daría cuenta.

Vivimos unos tiempos en los que la información no fluye, vuela, y en los que la colaboración se vuelve más fuerte que nunca gracias a internet y la comunicación que permite. No haber pensado en estos factores me parece algo tan absurdo que no puedo creer que ni Nintendo ni NVIDIA lo pensaran a la hora de lanzar Switch al mercado. Aunque, si nos basamos en el principio de la navaja de Ockham, debemos asumir que la respuesta más simple es la verdaderas, algo que no deja muy bien a los principales responsables de este problema.

De hecho, da hasta miedo pensar que haya personas capaces de tomar semejantes decisiones...