OPINIÓN: La burbuja de los Battle Royale

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PlayerUnknown's Battlegrounds ha sido toda una revolución de masas, pero también el artífice de una fiebre que no quiere bajar.

23 de marzo de 2017. Ese día quedó marcado en la industria del videojuego como aquel en el que se plantó la semilla de un género que iba a ponerlo todo patas arriba. Arrancaba el early access de PlayerUnknown's Battlegrounds. El popular modder de Arma 2, Brendan "PlayerUnknown" Greene, repetía mecánica e ideas de sus creaciones previas en el título de Bohemia Interactive, pero esta vez con la libertad total de creación y el amparo de un estudio volcado completo. Tenía de su parte a Bluehole Studio para dar forma a algo que rompiera los esquemas.

Lo que llegó a un pequeño segmento de usuarios fue un shooter en tercera persona algo duro, con muchos detalles por pulir, pero que atesoraba en su interior algo capaz de hacer "clic" en todo aquel que le dedicara un par de partidas. A pesar de que no contaba nada nuevo, ya que el concepto de juego del que partía llevaba tiempo inventado, sabía enganchar, enamoraba a los jugadores y lo fue demostrando más y más con el paso del tiempo. En cuestión de meses, pasó a convertirse en toda una fiebre.

Todas las comunidades que se acercaban al título caían rendidas ante sus encantos. Ser uno contra todos, sobrevivir en un territorio cada vez más reducido escondiéndose, recogiendo armas, aliándose con otros... En definitiva, haciendo lo que fuera necesario para vencer y leer el ya mítico "Winner Winner Chicken Dinner" comenzaba a rozar lo obsesivo, y las empresas se dieron cuenta de que ahí había negocio. La semilla ya estaba empezando a dar forma a una planta de la que todos querían una flor.

Entonces, comenzó el "boom". PUBG ya estaba siendo todo un fenómeno de masas, con cada vez más y más jugadores a su lado. Pero los demás no se quedaron con los brazos cruzados y comenzó la carrera por subirse a este tiovivo de los Battle Royale. Fortnite fue de los primeros en dar el paso anunciando Fortnite: Battle Royale, y de paso cabreando soberanamente al equipo de PlayerUnknown's Battlegrounds por la colaboración previa entre Bluehole y Epic. Pero hay más. Paladins anunció también un modo similar, Tencent corrió como loca a mandar al más que rentable PUBG a China para seguir imprimiendo billetes y muchos otros que habían llegado antes volvieron a subir el volumen para reclamar un sitio que, aseguraban, les pertenecía.

La fiebre por el Battle Royale comenzó, y con ella una sobredosis que no ha hecho más que acentuarse en los últimos meses. Juegos con componente online han decidido incluir también una modalidad de este tipo para contentar a esta legión de jugadores que ha encontrado en esto de la supervivencia a tiro limpio su principal pasatiempo. Rockstar por ejemplo, ya ha incluido este modo en Grand Theft Auto: Online, aunque a su manera.

Esta, nuestra industria, que está amasando unas cantidades de dinero que rozan lo obsceno, está viendo cómo el dinero se dispara más todavía a consecuencia de lo que nació como un mod. Y lo peor, las grandes empresas, aunque algo tarde, también se han percatado de ello y están en una pura prueba de contrarreloj con tal de ofrecer también algo de su parte en este subgénero. Solo hay que echar un vistazo a los últimos rumores sobre Red Dead Redemption 2, augurándole un componente online basado en el Battle Royale. ¿Encaja? Puede ser. ¿Quiere aprovechar la coyuntura? También.

Paladins, que estaba yendo a total rebufo de Overwatch, quiere volver a captar miradas con Paladins Battlegrounds (sutilísimo con el nombre). Epic, que tenía en activo a Paragon, lo ha dejado de lado para centrarse en lo que realmente le da dinero: Fortnite Battle Royale. Todo se está volcando hacia un mismo lado. Todo está soplando hacia el mismo sitio para inflar una gigantesca y fragilísima burbuja.

De la misma forma que en la pasada generación vimos cómo las empresas nos atiborraban con FPS, ahora estamos siendo testigos de una nueva sobredosis. La curiosidad por PlayerUnknown's Battlegrounds abrió una caja de sorpresas tan magnética como poderosa, pero que tambien podría ser una caja de Pandora de la que no seamos conscientes hasta dentro de un tiempo porque, no nos engañemos, el jugador es curioso, pero también caprichoso.

Tan solo esta semana ya sabemos de un nuevo battle royale que quiere unificar a 400 jugadores en una misma partida en el futuro, también nos hemos topado con otros proyecto que quiere cambiar la ambientación por una futurista. Incluso hace unos pocos de días más nos enterábamos del comienzo de la beta cerrada de una versión de Call of Duty con este modo de juego. El ritmo no está haciendo más que acelerarse, la cantidad de nombres con esta premisa multiplicarse y los jugadores, al final, acabaremos cansándonos.

¿Cuándo pasará? Es difícil de prever, pero lo que está quedando claro es que estamos inmersos en una carrera que va a exprimir al fenómeno tan rápido como lo ha sido su fulgor y que, tarde o temprano, tendremos que hacernos eco del primer título con estas mecánicas que fracasa. De hecho, ya se ven signos de hastío por parte de la comunidad, y eso que el auténtico lanzamiento final de PlayerUnknown's Battlegrounds tuvo lugar el pasado mes de diciembre.

Los lanzamientos se acortan en el tiempo, las modas son cada vez más pasajeras y las revoluciones acaban siendo algo efímero. Este es el ritmo que marca nuestra actualidad en la industria del videojuego, y el fenómeno de los Battle Royale es el más claro ejemplo de ello.