OPINIÓN: La “infinity war” de los videojuegos

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Hoy dedicamos nuestra nueva columna de opinión a hablar sobre la guerra de consolas, que ha vuelto a protagonizar un esperpéntico episodio tras el estreno de God of War.

No es una novedad. Basta que una de las tres grandes compañías consoleras de la industria del videojuego tenga un gran éxito (ya sea con el lanzamiento de un videojuego o con el anuncio de una máquina o una idea fantástica) para que los “fans” acérrimos de las otras dos salten a la yugular. La llamada guerra de consolas ha existido desde que el mundo es mundo y no hay ningún indicio de que vaya a terminar pronto.

El último episodio se ha producido tras el reciente God of War, el último triunfo exclusivo de PlayStation 4 gracias al maravilloso trabajo de Santa Monica Studio. La nueva aventura de Kratos ha encandilado a público, crítica y también a otros miembros de la industria del videojuego. Y es que Naughty Dog, Guerrilla Games o Microsoft han dado la enhorabuena al estudio californiano por una obra de arte que ya se postula como uno de los grandes videojuegos que tendremos en este 2018.

De hecho, Mike Ybarra, vicepresidente corporativo de videojuegos en Microsoft, realizó hace unos días una encuesta entre sus seguidores en Twitter para que decidieran qué juego querían que emitiera en directo. Las opciones eran Hellblade: Senua’s Sacrifice, Assassin’s Creed: Origins… y God of War. El último de ellos fue el elegido y no faltaron los fans de Xbox que preguntaran a Ybarra que por qué le hacía publicidad a la competencia directa si él está ahí representando a Microsoft.

La respuesta de Ybarra fue una de las más brillantes que recordamos en estos lares: “No, represento a un gamer”. Los pesos pesados de la industria del videojuego respetan el trabajo de cada uno de sus compañeros de profesión e incluso disfrutan públicamente de sus obras. Si siendo la marca de la competencia pueden dejar sus diferencias a un lado ¿por qué la comunidad de jugadores debe estar siempre tirándose los trastos unos encima de otros?

En el pasado hemos podido ver a Neil Druckmann, ahora vicepresidente de Naughty Dog, disfrutando de Super Mario Odyssey en su Nintendo Switch. Queda demostrado, por tanto, que las grandes compañías de videojuegos no se tienen odio entre sí, de modo que ¿de dónde viene el odio que se vierten en redes sociales sus seguidores más fieles? El motivo más evidente tiene que ver con que la mayoría de aficionados al mundillo no tiene dinero para comprar todas las consolas.

Así las cosas deben elegir una sola y todo lo que no aparezca en la suya no puede ser mejor que lo que hay en su consola. Es entonces cuando, como mecanismo de autoconvencimiento de que hemos elegido lo mejor, empezamos a ver comentarios de que todo lo de X y lo de Y no es válido o que en la consola que yo poseo es donde están los buenos juegos. Pero, no nos engañemos, ese no es el único motivo del odio entre usuarios.

La prensa especializada contribuye enormemente a crear un clima belicista constante, lo que podríamos llamar fomentar la “infinity war” de los videojuegos. En los últimos días hemos podido ver circular por diversos medios un vídeo que compara el apartado gráfico del recién lanzado God of War en una PlayStation 4 Pro y el de Ryse: Son of Rome en un PC en ultra. ¿Qué sentido tiene algo así más allá de intentar que los usuarios defensores a capa y espada de PlayStation y Xbox comiencen a increparse unos a otros?

Esto es lo que genera que después, por ejemplo, aparezcan comentarios en las redes sociales de aficionados a los videojuegos que tratan de defender por qué PlayStation Plus es mejor servicio que Xbox Games Pass (cuando uno no tiene nada que ver con el otro) o aseverar que Nintendo Labo no interesa a nadie porque es un producto que no está destinado a la franja de edad de la persona que vierte ese dañino comentario.

Sería bueno tomar el ejemplo de las compañías de videojuegos a este respecto y empezar a profesar el respeto que la industria merece. Y es que ¿cómo podemos pedir a aquellos que no entienden de videojuegos que dejen de demonizarlos si la propia comunidad de aficionados no deja de comportarse como niños de diez años? Disfrutemos del mejor hobby que existe y dejémosles las guerras a los Vengadores.