OPINIÓN: Microsoft y los idiomas

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Reflexionamos, a raíz de la ausencia de traducción al castellano en State of Decay 2, sobre la tendencia que puede crear en el futuro de Microsoft en España.

OPINIÓN: Microsoft y los idiomas

Lo sabíamos desde unos días antes de su lanzamiento: State of Decay 2 ha llegado a las tiendas de nuestro país sin doblaje ni subtítulos en castellano. Microsoft ha decidido incluir únicamente textos en español neutro, concretamente de México, en su distribución en España pese a la animadversión que esta decisión ha generado entre los usuarios de Xbox One y PC. Si bien es cierto que ningún jugador tendrá problemas a la hora de encarar la aventura, lo cierto es que este parece ser el desprecio definitivo de la compañía a un público que ya había acatado, de mala gana, la casi extinción del doblaje.

Y es que, en los últimos años, hemos sido testigos de casos muy sonados que ahora parecen haber creado tendencia en el seno de Microsoft. Uno de los antecedentes más llamativos es el de Quantum Break, que fue duramente criticado por la ausencia de doblaje al castellano. La empresa justificó esta determinación en la teórica naturaleza especial del juego, que combinaba gameplay e imágenes en acción real, con actores de carne y hueso actuando como si de una película se tratase.

Lo más curioso es que el título sí llegó traducido a otros idiomas mientras, en España, tuvimos que conformarnos con los subtítulos en castellano. No hubiera resultado tan llamativo de no tratarse de uno de los exclusivos más esperados de la compañía, que hasta la fecha había incluido voces en nuestro idioma en prácticamente todos sus videojuegos. En 2016, tras el lanzamiento de Quantum Break, parecía iniciarse una senda que ha ido avanzando hasta llegar a la secuela de State of Decay, en la que ni siquiera hemos podido contar con los subtítulos adecuados al castellano.

¿Cuáles han podido ser los motivos que han llevado a Microsoft y a su filial española a tomar estas decisiones? Probablemente la explicación radique en el público objetivo y en la percepción que la empresa tiene de él: seguramente estos títulos no sean capaces de atraer a un público lo suficientemente amplio como para tomarse la molestia de traducirlos completamente. Teniendo en cuenta este primer factor, pocos de los interesados se resistirán a adquirirlos si ya se habían decantado por su compra en los meses previos al lanzamiento.

Dicho de otro modo: quien esté dispuesto a comprarlo seguirá estándolo pese a todo. Y más teniendo en cuenta que los usuarios siguen haciéndose con este tipo de exclusivos aún con las carencias mencionadas en el apartado de traducción. Se inicia así un círculo vicioso en el que Microsoft proporciona lo estrictamente necesario para la distribución en nuestro país mientras los jugadores asumen esta nueva mentalidad como la única posible para disfrutar de los videojuegos de la compañía. Aún con algunas excepciones muy llamativas.

Pese a tratarse de la tónica habitual, la multinacional no ha querido renunciar a traducir algunas de sus sagas insignia, aquellas que realmente marcan una diferencia notable y de las que se espera un volumen mucho mayor de ventas. Nos referimos a títulos tan exitosos como Halo 5: Guardians o Gears of War 4, dos de las franquicias más populares de Microsoft y también dos de las que más usuarios tienen a sus espaldas. Aún así, el lanzamiento del último Gears of War llegaba rodeado de polémica.

En las semanas previas a su comercialización saltaba la noticia: el videojuego no incluiría doblaje al castellano. La base de fans en España no se conformaba y exigía que una saga como esta, tradicionalmente con doblaje en nuestro país, no renunciara a él en Gears of War 4. Tal fue la presión que la empresa optaba por acceder a la petición de los usuarios con una actualización que llegaba, sorprendentemente, tras el lanzamiento oficial. Al menos, los seguidores de la franquicia habían logrado salirse con la suya en esta ocasión.

No en títulos del calado de Cuphead, que volvía a venderse no solo con audio en inglés sino con textos en el mismo idioma. Pese al atenuante de tratarse de un videojuego independiente, llegaba a Xbox One y PC como exclusivo de Microsoft y, por tanto, sin excusas en este sentido. En cualquier caso, los jugadores lo tomaban como una anomalía en la distribución de Xbox España y no como un caso que sentaría un peligroso precedente, como ha confirmado la distribución de State of Decay 2. Pese a contar con subtítulos en español de Latinoamérica no incluye, insistimos, siquiera textos en nuestro propio idioma.

Se trata más del gesto que de la verdadera gravedad del asunto que, al fin y al cabo, no impedirá disfrutar del juego a ninguno de los interesados. Lo que verdaderamente inquieta a los usuarios es que estos ejemplos, a los que cabe sumar la ausencia de doblaje en Sea of Thieves, vayan a convertirse en la línea de actuación de la compañía en los años venideros, en los que difícilmente vaya a revertirse la situación si los jugadores continúan dando por válidas estas condiciones. 

Aunque son muchas las distribuidoras que optan por comercializar así sus juegos, preocupa espacialmente que una de las compañías más punteras del sector del videojuego haya tomado esta determinación en un país tan relevante para la industria como el nuestro. Sobre todo en lo que respecta a las grandes sagas de Microsoft, que también podrían peligrar en lo que respecta a la traducción si tenemos en cuenta los precedentes. Aún no es tarde para dar un giro a esta tendencia, de la que sin duda dependerá el futuro de Microsoft y Xbox en España.

Javier Castillo