OPINIÓN: Rare y su solución a las cajas de botín

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¿Podrían rentabilizarse los juegos con un formato alternativo de microtransacciones? Los creadores de Sea of Thieves parecen tener la fórmula.

OPINIÓN: Rare y su solución a las cajas de botín

En el transcurso de los últimos meses hemos asistido a un interminable debate en torno a las microtransacciones y, concretamente, a las cajas de botín. Y es que, progresivamente, se han convertido en un elemento cada vez más frecuente en la industria del videojuego y, en especial, en los títulos multijugador. Los estudios y sus distribuidoras han hallado en esta fórmula la manera idónea de seguir rentabilizando un juego tras el lanzamiento, aún a costa de sus detractores.

Usuarios de todo el mundo han tildado este sistema de progresión de injusto y, en muchas ocasiones, de orientarse al llamado pay to win. Con el objetivo de motivar su compra, muchas compañías han incluido entre sus micropagos ventajas jugables que acaban marcando la diferencia respecto a aquellos que prefieren disfrutar de la partida sin realizar un desembolso adicional.

En consecuencia, las comunidades se fragmentan y, pese a los beneficios que suponen esta clase de contenidos, pueden acabar afectando de manera irremediable a la imagen de la empresa. Es el caso de Electronic Arts y Star Wars: Battlefront 2, donde la presión de los usuarios obligó a suspender las microtransacciones apenas unas horas antes de su comercialización. Pese a la decisión, la compañía es ahora mismo la quinta más odiada de los Estados Unidos.

Aún así, los responsables de la distribuidora han insistido en que el modelo de los micropagos regresará a este y a otros de sus próximos lanzamientos, ignorando así la opinión de sus clientes y la de organizaciones e incluso políticos. Y es que los jugadores no son los únicos que se han movilizado contra este controvertido modelo de negocio. Durante los últimos meses hemos visto cómo, desde diversos sectores, se criticaba ampliamente una estrategia de ventas que, además de estropear la experiencia de juego, podía convertirse en un problema legal.

No han sido pocos los que han señalado que la incertidumbre respecto al contenido de una caja de botín puede ser considerada, incluso, como una apuesta. Teniendo en cuenta este punto de vista, no resulta extraño que estados como Hawái estén contemplando ya la regulación legal de los micropagos con el objetivo de proteger a los menores de edad que, cada día, disfrutan de este tipo de videojuegos. Sin embargo, ¿existe una alternativa que pueda favorecer a todas las partes?

En opinión de Rare, estudio responsable de Sea of Thieves, las cajas de botín no son necesariamente la única vía para seguir percibiendo ingresos tras el lanzamiento de un videojuego. En el caso del título de piratas, la compañía ha anunciado que su intención es estrenar el juego sin ninguna clase de microtransacción. Pasados tres meses, fecha prevista para la primera gran actualización de contenido, el estudio se planteará introducir alguna de estas opciones de compra.

Sin embargo, ninguna como las que han sembrado la polémica meses atrás. Según Mike Chapman, director de diseño del videojuego multijugador, Sea of Thieves considerará “algún tipo de micropago” centrado en recompensas de carácter cosmético, nunca orientadas a una forma de acelerar la progresión del usuario que más dinero invierta en la aventura. De este modo, los desarrolladores descartan con total seguridad la llegada de cajas de botín o “juegos de azar”.

Asimismo, y con la intención de evitar problemas como los antes mencionados, aquellos que deseen hacerse con vestimentas y otros complementos para su personaje podrán ver exactamente el producto que van a adquirir, con su correspondiente imagen y descripción, antes de abonar un solo euro. De este modo, Rare no solo evitará el criticado pay to win sino que, además, apostará por un tipo de contenidos de pago alternativo al habitual.

Probablemente perciba menos ingresos que algunos de los juegos más populares de la competencia, acostumbrados a obtener beneficios mediante la fórmula de las cajas de botín tradicionales. No obstante, podría marcar el camino de otros estudios hacia un modelo de negocio más honesto con sus jugadores y, al mismo tiempo, más respetado por una industria que, quizás, decida seguir sus pasos en los años venideros. Por el bien del sector, esperemos que así sea.

Javier Castillo