OPINIÓN: Traducciones, ¿exigencias realistas?

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Shenmue 1 y 2 HD sólo es el último caso de videojuego que ha llevado a la comunidad a pedir una adaptación a nuestro idioma, ¿pero hasta qué punto tienen cabida estos requetimientos?

OPINIÓN: Traduciones, ¿exigencias realistas?

SEGA anunció recientemente la llegada de Shenmue 1 y 2 HD para este mismo 2018. Una buena noticia que para muchos también supuso una desilusión: el juego no iba a llegar traducido. Ni tan siquiera en subtítulos, algo que incluso ha llevado a crear peticiones en plataformas como Change.org para tratar de alcanzar el deseo de un regreso de estos juegos junto a una adaptación a nuestro idioma. Pero, ¿de verdad es realista esta exigencia?

Recuerdo el choque que me supuso jugar a Metal Gear Soldid 2 sin las voces en español de Alfonso Valles o Ana María Camps. Con el paso del tiempo, Kojima explicó por qué apostó por incluir voces en inglés (o japonés en la versión original) y subtítulos en nuestro idioma o cualquier otro en el que fue doblado la entrega de PlayStation 1 (francés, alemán, italiano y alemán). El padre de la saga fue claro: estas adaptaciones suponían un mayor retraso y no podían garantizar un estreno simultáneo.

En otras palabras, traducir cuesta recursos y esta inversión supone un sacrificio, en este caso en forma de tiempo. Por supuesto, este no es el único gasto que supone el trabajo en adaptar a un idioma un videojuego. El más importante, el económico, no puede nunca ser obviado. Los estudios son empresas que basan su negocio en la producción de videojuegos y esto supone la búsqueda de beneficios.

¿Sale a cuenta traducir videojuegos? ¿Es rentable invertir estos recursos económicos, se traducirá esto en ventas más altas que ayuden a cerrar las cuentas en positivo? El jugador común pensará que sí. Pero, ¿de verdad existe tanto público potencial como para cubrir los gastos del equipo encargado de esta misión? Porque desde luego esta tarea no es ni sencilla, ni barata.

Tal y como ha señalado recientemente el traductor de videojuegos Ramón Méndez, el proceso de traducción conlleva varios pasos: la misma adaptación al idioma, la revisión de este trabajo y por último un control de calidad. Poner en marcha a un equipo que se ocupe que todo tiene sentido y, en última instancia, incluso ajustar algunos de los chascarrillos a la lengua en cuestión.

Un ejemplo de este último asunto es Ni no Kuni II: El Renacer de un Reino, título que incluso se atrevía a añadir un chascarrillo a la antigua alcaldesa de Madrid, Ana Botella, y su famoso discurso para defender a Madrid en su candidatura a los Juegos Olímpicos. Insistimos una vez más, esto no es gratis, hay todo un equipo y un trabajo que debe ser pagado, junto con un pequeño retraso en los tiempos de lanzamiento. ¿Se va a traducir esto en un mayor volumen de ventas?

La respuesta parece estar clara: no. Volviendo al caso de Shenmue 1 y 2 HD, o mencionando otros que tampoco han llegado traducidos, caso de Yakuza, si bien tienen una comunidad muy fiel, quizás el tamaño de la misma en nuestro país no es tan grande como para garantizar un retorno de la inversión realizada. Desde luego que algo queda claro, las compañías no van a perder dinero de forma tan fácil ya que al igual que España, otros países también tendrán las mismas exigencias.

Y es que en el mismo caso del español, existen variaciones. Aunque pueda parecer la misma lengua, y podríamos entendernos perfectamente, existen grandes variaciones con lo que se escucha en Argentina. Aquí surge un debate interesante, ¿y qué hay de las traducciones realizadas por fans? En este sentido, si bien no puede negarse el amor y la dedicación de estos seguidores, y la alta calidad de algunos, cabe preguntarse, ¿aceptaríamos unas animaciones en un videojuego realizada por un fan, o un guion redactado por uno de ellos?

El trabajo realizado por los aficionados puede ser muy bueno, pero el trabajo del equipo de profesionales en traducción asegura una alta calidad. Un nivel que en el caso del trabajo de los fans no podría alcanzarse si no es alargando en el tiempo esta labor.

En definitiva, a todos nos gustaría que los videojuegos que nos gustan llegasen traducidos, e incluso doblados. Pero también debemos ser realistas: hay que pensar en la inversión que supondría para las desarrolladoras y si sería posible que ésta retornase a través de un alto número de ventas. Por otro lado, hay que pensar en la calidad que recibirá el usuario al final, por ello la labor de los fans puede no ser la respuesta al requerimiento de una adaptación idiomática.